Hacer que los jóvenes de la casa se sientan a gusto en casa es necesario para la buena convivencia en el hogar. Para ello puede ser positivo  que cuando los niños se acerquen a la adolescencia se  pueda renovar su dormitorio.

Hasta el momento tener un sitio donde estudiar o hacer deberes no era tan necesario, puesto que los niños más pequeños requieren de toda la atención posible y prefieren hacer las tareas en compañía,  pero llega una edad en la que es necesario pasar más horas estudiando y tener un espacio propio donde encontrar concentración y las menos distracciones posibles.

Además de esto en la juventud la aceptación social es importante y la privacidad, aunque a los padres les cueste asumirlo. Disponer de espacio donde reunirse con los compañeros y amigos o poder invitar a dormir a algún amigo es una oportunidad para los padres de conocer e intimar con el entorno de sus hijos.



Otra circunstancia a tener en cuenta es que los jóvenes quieren sentirse especiales y únicos y por qué no decirlo “modernos”. Contar con una habitación en la que ellos participen en la decoración y un espacio propio ayuda a que se sientan más cómodos en casa y en familia.

Tratar al adolescente como a un adulto, haciéndole tomar decisiones y haciéndole partícipe de la vida familiar puede ayudar a los padres a que el joven explore su madurez al lado de su familia y conseguir así tener más confianza con sus hijos.

Aceptar sus gustos aunque no siempre parezcan la mejor opción y negociar hablando de las necesidades que tiene y espera cubrir, puede ayudar a conocerle más y reforzar la comunicación.

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